¿Cómo funcionan los Biocircuitos?

¿Cómo funcionan los Biocircuitos?

 

¿Cómo funcionan los Biocircuitos de Cobre? Sin dudas que sus beneficios son elocuentes. Aquí te explicamos el funcionamiento de los circuitos de relajación de cobre.

 

De acuerdo al libro de Leslie y Terry Patten, de los pacientes que Eeman trató en un principio, todos ellos experimentaron sensaciones de relajación muscular, calidez, bienestar y somnolencia, durante el tiempo que permanecían en el circuito (entre 10 y 30 minutos).

Con el correr del tiempo y de sus observaciones, Eeman comprobó varios beneficios fisiológicos, como reducción o intensificación de la frecuencia de pulso, disminución de la presión sanguínea (en caso de estar alta), y un efecto más profundo en la respiración.

Fue descubriendo además que el dispositivo debía cumplir con determinados requisitios, aparte de ser de cobre: la mano izquierda conectada a la cabeza y la mano derecha conectada a la base de la espina dorsal.

En ese sentido Eeman consideró que el cuerpo humano se caracteriza por poseer polaridades y que por consiguiente todas las personas deben de cargarse positiva y negativamente en diferentes partes del cuerpo de acuerdo a nuestro potencial eléctrico. Para él, su circuito facilitaba el flujo de esa energía, conectando áreas del cuerpo con cargas distintas mediante un material conductor: el cobre.

Así en 1925, Eeman, luego de realizar miles de pruebas por más de siete años, concluyó que el cuerpo humano manifiesta «oposición electromagnética» a lo largo de tres ejes principales: vertical, o sea de la cabeza a los pies; horizontal, de derecha a izquierda; y lateral, es decir, de atrás hacia delante. Constató que la mano derecha tiene carga positiva y la mano izquierda negativa. La cabeza es positiva y la espina dorsal negativa. Finalmente la zona posterior del cuerpo es positiva y la frontal negativa.

Estos experimentos de polaridad demostraron que la línea espinal es un conducto básico, y que tanto las manos como los pies son terminales extremadamente poderosas.

Fue perfeccionando su Biocircuito, enlazando la cabeza con la mano izquierda y la espina dorsal con la mano derecha, con los pies cruzados a la altura de los tobillos (el izquierdo arriba), logrando un efecto excelente de relajación y equilibrio.

 

Biocircuito de Cobre de Eeman

 

Eeman afirmaba que el Biocircuito conectaba el cuerpo con las energías que éste necesitaba para repararse a sí mismo, y que estas energías fluían con la suficiente abundancia como para aliviar la tensión muscular, la irritabilidad nerviosa y la ansiedad mental. Entendía que el proceso llegaba a su término una vez que se alcanzaba la carga máxima de energía vital y se satisfacían las necesidades funcionales del organismo. En ese momento el usuario del Biocircuito podía despertar de manera espontánea.

Hacia fines de la década del 70, Peter Lindemann, quien continuó y profundizó las investigaciones de Eeman, señalaba que «el proceso curativo es una función natural del cuerpo. El desplazar energía de un lugar a otro del cuerpo ayuda a liberar este proceso autocurativo. Si coloco las manos de esta manera (la mano derecha la coloca sobre su espina dorsal y la izquierda detrás de la cabeza), puedo hacer que esta energía se mueva usando solamente mi cuerpo. Claro que esta es una posición incómoda si se mantiene durante un tiempo muy prologando. Por esta y otras razones, hemos usado material conductor de energía a nivel externo a fin de crear este circuito de energía. Y una vez que empieza a usar materiales distintos en su propio cuerpo, cada material que introduzca en ese circuito determina la energía en cierta forma. Se debe ser en extremo cuidadoso, de hecho, sumamente estricto, al grado de llegar a la precisión, en cuanto a los materiales que opte por introducir al circuito, ya que ¡todo ocasiona una diferencia!»

Los Biocircuitos funcionan con nuestra propia energía, permitiendo que la misma fluya de forma óptima y eliminando bloqueos que pueden provocar malestares o enfermedades.

 

 

 

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